DOMINGO 22 DE MARZO

Hoy me desperté temprano con las pilas cargadas tras consagrarme al bromazepam que me tomo cada noche. Bajo las escaleras y veo cómo mi familia está cada vez más lejos de mí. 

Las niñas jugando felizmente en el salón y mi marido leyendo atentamente las noticias del día. Me siento a tomar mi café a dos metros de distancia. Sé que ahora toca ser fuerte. 

Quedo con un señor que se llama Eusebio, dueño de una de las mercerías de Alhaurín el Grande que nos va a donar cintas elásticas para las viseras 3D que ha empezado a fabricar un grupo local. Siento el aliento de todos ellos. Es fantástico ver cómo la gente se vuelca en ayudarnos. Si algo bueno puedo sacar de todo esto es la calidad humana de la gente que nos rodea, no tengo palabras para agradecer tanto. 

Sin perder tiempo cojo el coche y me dirijo a reunirme con él; viene acompañado de un policía y todos tomamos las precauciones de distancia de seguridad. Nos llevamos las cintas elásticas y el policía me aparta a su lado para enseñarme otra visera más fácil de fabricar.Como no depende de impresoras 3D, sólo se necesita gomaespuma, PVC y cinta elástica. Quedamos en empezar la producción a demanda. 

Aunque es mi día descanso, no estoy con mi familia. Sé que ellos algún día lo entenderán y que tal vez tengo en mis manos el mejor regalo para mis compañeros de trabajo. De camino a casa, recojo otras viseras 3D que me ha fabricado mi querido cuñado Pablo y vuelvo a mi hogar, a mi refugio, a mi paz. 

Me llama una amiga médico del 061. Me da las gracias por lo que estoy haciendo. Me dice que muchos sanitarios se identifican con mi realidad y me pregunta qué tal lo llevo. Suspiro y le digo que bien, como todos que estamos viviendo esta realidad. 

Me dice: «Cariño, tengo la sensación de que todo esto se nos escapa de las manos, que cada día trabajo con más impotencia». Me cuenta que desde las altas esferas le piden que vaya a Madrid a Ifema, donde han abierto un módulo de 1.500 camas inicialmente y precisan de médicos y enfermeros. 

Ella sabe que esto es medicina de guerra y me ruega si puede formarse rápidamente con nosotros en cómo tratar a estos pacientes que estarán intubados y conectados a ventilación mecánica. 

Le digo que venga cuando quiera, que ella nunca es un estorbo y que no se preocupe, que son pautas sencillas, pero noto su voz cada vez más entrecortada y acaba llorando. Se me hace un nudo en la garganta y respiro hondo, no sé qué decir. 

De nuevo me siento en esta maldita montaña rusa: de la euforia de conseguir viseras bajo hasta los infiernos de saber que van a reubicar a mis compañeros fuera de sus familias, fuera de su hogar. 

Entro en casa. Mi perro (Hachitko) me recibe moviendo su cola. Él no sabe de qué va todo esto. Solo quiere salir a correr conmigo en las montañas como cada día, como cada día hacíamos cuando el mundo era mundo. Le digo que no suavemente y parece entenderlo. 

Saludo a mi familia, sin besos ni abrazos, y recluyo en mi refugio intelectual. Sigo revisando artículos, protocolos e información útil cuando de repente aprieto la mandìbula y resuenan en mi cabeza nuevas buenas ideas. 

Pregunto en mi Whatsapp especial, el de mi facultad, cuántas viseras quieren para su personal y empiezo a recibir mensajes privados de cientos y cientos de pedidos. Respiro hondo y voy anotando en una lista a papel los recados mientras mis hijos y mis marido juegan juntos como una familia normal. 

Sigo absorta haciendo mi lista de repartos cuando recibo una llamada de un amigo. Desde el club de corredores de montaña al que pertenezco (#traihilerossolidarios) van a organizar una recaudación para comprar material sanitario y ellos se encargaran de hacerlo ágil. Empiezo a tener una efímera sensación de felicidad. 

PD: Hoy se lo dedico todo el personal que trabaja en los servicios de emergencias extrahospitalarias. Sois nuestra primera línea de batalla, sois nuestro parapeto, sois unos guerreros que debéis ir bien uniformados y equipados. No os preocupéis que, cuando trasladéis al paciente, yo os esperaré. Sois fuerte amigos. La batalla continúa

Un pensamiento sobre “DOMINGO 22 DE MARZO”

  1. Hola linda ! Soy de Costa Rica y desde aquí te mando un abrazote grande grande lleno de fuerzas y fe de q esto va acabar pronto .
    Sos una valiente y cuanto más leo mas pienso en mi hija q en unos años se graduará de médico y digo con calma con calma cuando ella esté ahí todo va estar bien . Luego pienso en tu madre tu esposo es hijas y me repito q si se puede q ellos son ejemplo de q el amor lo logra todo
    Por último miro al cielo aquí casi de noche con un bello atardecer y elevo una plegaria por ti , para q te bendiga Dios hoy y siempre.

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