DOMINGO 29 Y LUNES 30 DE MARZO. WARRIORS

6:00 am . No sé donde estoy, me despierta una llamada urgente que reclama mi presencia, voy despertando como buenamente puedo. Me incorporo y me dirigo a la UCI, entro en el módulo y empiezo a ponerme con sumo cuidado el famoso traje EPI. Sé que no puedo tardar mucho y sé que si no me lo pongo bien, puedo estar eliminada para la próxima ocasión. Observo que todos me miran, se acerca mi auxiliar que se apresura en ayudarme y me acompaña a donde está el paciente. Percibo el sonido de la alarma del monitor, es la saturación de oxígeno que baja sin cesar, diagnóstico rápidamente el problema, es el tubo endotraqueal que está fugando el aire que se introduce por el respirador por lo que hay que cambiarlo rápidamente. Repaso mentalmente mi propio checklist, los pasos tienen que ser exactos y si alguno falla siempre he de tener el plan B. Ordeno que me traigan el laringoscopio directo e indirecto, guía Frova y el intercambiador de tubo. Mientras doy órdenes concisas y claras, mantengo la calma, sé que estoy estresada pero la gente tiene que saber que todo lo que hago está bien hecho y sin perder los nervios. “Vamos Cristina”, esto va a salir bien…

Me lo repito una y otra vez, porque de no poder hacerlo, tendré que avisar a otra persona y con lo perfeccionista que soy, esto me dejará derrumbada para todo el día. Es un momento de máximo estrés, miro a mi equipo, han aprendido a leer mis ojos, suspiro profundamente y me digo uno, dos y tres: desconecto con habilidad el respirador al tubo e introduzco con rapidez la guia de intercambiador y con la ayuda de otra persona a mi lado, deslizo el tubo por dicha guía, al retirar el tubo reparo que éste estaba completamente roto (neumo).Sin perder un instante, inserto el nuevo tubo por la guía y la posiciono en la tráquea. Compruebo con la capnografía que está en su sitio y lo conecto al respirador. Entonces, vuelvo a respirar. En ese instante me percato que la auxiliar a la que le he estado dando órdenes y que me ha ayudado perfectamente esta sin el equipo completo de protección, por su cara me doy cuenta de que también ella lo ha apreciado. Me mira y me dice “ Ha sido todo tan rápido que me he puesto las gafas y la mascarilla FFP pero se me ha olvidado el resto”. Cierro los ojos y pienso “joder”, necesitamos estar las 24 horas ALERTA, son vidas las que tenemos entre manos no podemos hacer esto con esta falta de descanso, la miro y le digo “Tranquila, esto es inhumano, lo siento mucho”. Y sin apenas despedirme de ella, de nuevo suena el busca, me avisan para intubar a otro paciente en planta, me marcho de la unidad, el marco es desolador, no hay nadie por los pasillos, no hay nadie en el ascensor, solo te encuentras a gente como yo, entro en la habitación decidida y valoro a el paciente que hay rápidamente intubar, está consciente pero presenta insuficiencia respiratoria aguda, me acerco a él y le digo que vamos a ponerle un tubo para que le ayude a respirar mejor, que lo voy a sedar y que no se va a enterar de nada, que no le va a doler, le pregunto si le parece bien y me contesta con un gesto de asentimiento. Lo siguiente que hago no está en ningún protocolo de intubación, es de mi propia cosecha, pertenece a los que hacemos nuestra especialidad, la medicina intensiva, le acaricio la cara con mis manos enguantadas y le digo “Tranquilo, ¿quieres decirme algo antes de dormirte ? noto cómo sus pupilas se dilatan, le contesto que todo va a salir bien, y una vez más mueve su cabeza sin articular palabra, de nuevo mando las mismas órdenes que antes y realizamos el procedimiento. Todo de nuevo , termina con éxito, de nuevo respiro. 

10:00 am. Salgo definitivamente de allí, de mi zona 0, mi guardia ha acabado por fin, tras 26 horas agotadoras de guardia que ya de por sí, siempre he pensado que eran inhumanas cuando no existía el maldito COVID. Conduzco como si estuviera bajo los efectos del alcohol en mi sangre pero intento mantener la concentración ya que ahora no es momento de tener ningún accidente por muy inofensivo que fuera. Al llegar a casa, me invade una sensación hacia mí de “suciedad” y de “infestación”.Me despojo de mi ropa y corro hacia la ducha tan rápido como puedo, no quiero que mi familia me salude o me abrace por error. 

Siento como me iba reconfortando el agua caliente sobre mi cuerpo, suspiro varias veces y rompo a llorar. Lloro porque a veces no tenemos el material sanitario adecuado, lloro porque es imposible mantener la concentración para no contagiarse durante las extenuantes guardias,lloro por esas familias que están pendiente de la llamada de un teléfono de un hospital, lloro por los pacientes hospitalizados con este aislamiento férreo que les azota, lloro por los ancianos que los debemos tener muy presentes , que son los más desprotegidos de esta guerra sin piedad y lloro por mi familia porque no les puedo abrazar. Me dirigo a mi “nueva” habitación y me echo a dormir. Sueño con cosas bonitas durante horas, supongo, porque no me acuerdo de qué pero al despertar oigo las risas de mis hijas y a lo lejos mi pareja (mi Javi) llamándolas a comer. Me levanto como si hubiera corrido la Ultra del Mont Blanc , bajo las escaleras y comparto el almuerzo con ellos. 

Mientras los observaba en silencio, todo empieza a cobrar de nuevo sentido, ningún médico lo hacemos por dinero, somos un colectivo que somos humilde y tenemos un gran sentido de responsabilidad, no buscamos el ascenso o un puesto fijo (en mi caso, tras 16 años trabajando para la misma empresa aún soy interina), a veces nos hemos sentido maltratados por la sociedad ya que nos han acusado de ganar mucho dinero cuando se ha defendido los megasueldos de personas que van a “La isla de las tentaciones” o “GH”.. Ojalá cuando pase esto podamos mejorar nuestra situación laboral, ya partíamos de una mala conciliación familiar por estas guardias de 24 horas que nos obligaba a perdernos los cumpleaños de nuestros seres queridos, de puentes, veranos, navidades o semana santa. Siempre hemos estado allí, en la sombra, cuidando al que más lo necesitaba. Alzo mi mirada a mi querida Sierra de Alhaurín y una pregunta invade mi corazón ¿Cuando acabe esto quién cuidará al cuidador?

15 pensamientos sobre “DOMINGO 29 Y LUNES 30 DE MARZO. WARRIORS”

  1. Gracias mil gracias por tu labor ❤️, eres un médico ejemplar y se ve que tienes muchísima bondad gracias por lo hacéis!!
    Me gusta mucho leerte!!
    Cuidate mucho

  2. Qué decirte!! No hay palabras que puedan describir lo que es arriesgar tu vida para cuidar y salvar a otra persona.
    Sí, rotundamente, debe de haber recursos suficientes para que no lo tengais que hacer al límite, ahora y nunca. Por eso todas, todos os damos las gracias, pero tenemos la obligación de trabajar por una sanidad pùblica digna y a la altura de un personal como tù, preciada y preciosa Cristina. Cuidate mucho. Gracias. Gracias.

  3. Hola.
    Yo estoy muy enfermo de los pulmones. Conectado a la máquina de oxígeno las 24 horas. Y mis padres van a cumplir los 80. Mi hermano vive en su apartamento con su mujer. Yo solo en una caravana. Y mis padres en la casa. Y mi hermano es el que sale a comprar. Pero entra a casa de mis padres sin mascarillas y luego mi madre me trae la comida a mi caravana. Corremos mis padres y yo un riesgo por mi hermano entrar en casa de mis padres sin mascarilla. Yo también voy de vez en cuando a ver a mis padres, pero yo no salgo. Vivimos en el campo. Y tengo la caravana el el mismo solar que todos. Alguien me puede aclarar mi miedo de contajio por salir mi hermano y entrar a casa de mis padres sin mascarilla y estando yo muy enfermo de los pulmones el 77% de minusvalía. Y mi madre me trae la comida

    1. Vivimos, mis padres en su casa, mi hermano en su estudio, y yo en mi caravana. Pero todos en el mismo solar y en el campo. Pero mi hermano al yo estar enfermo de los pulmones y enganchado las 24 horas a una máquina de oxígeno. No puedo salir y mis padres con casi 80 años tampoco y se encarga el de hacer las compras y farmacia. Pero tengo miedo por que mi madre me trae la comida y de vez en cuando voy a comer a casa de mis padres por situaciones. Pero mi hermano entra a casa de mis padres a sentarse a ver la tele y a lo que sea y no se pone mascarilla, corremos peligro???

      1. Muchas gracias por contestarme querido Jose Carlos.
        La precaución es la medida más eficaz en estos momentos: distancia de seguridad ,mascarilla y limpiarse las manos.
        Espero que estéis bien tu y tu familia. Un fuerte abrazo.

  4. Antes de leerte durante estos días me preguntaba cómo llevaríais el personal médico está situacion,ya me imaginaba que sería duro,pero ahora entiendo un poco más lo que estáis viviendo y solo puedo desde aquí seguir aplaudiendo vuestra labor solo que ahora le pongo cara y sentimiento,mil gracias y aunque sea duro no desfallezcais por favor, os necesitamos más que nunca.

  5. Enhorabuena Cristina por todavia tener fuerzas de hacernos saber todo lo que hos esta pasando desde dentro, toda españa os esta agradecia a ti y a toda esa gente que esta luchando desde dentro y desde fuera, sois un ejemplo a seguir, ni palabras se k decir…. Estar mas que agradecidos de todos vosotros, gracias gracias y gracias pues es muy dura toda esta situacion y porque sois muy grandes. Espero que cuando todo esto disminuya,ojala se valorase como se debe todo vuestro esfuerzo y trabajo que es a sido y sera indispensable en esta lucha. Muchos animos!

  6. Hola te he visto en el `programa de antena 3, y me ha picado la curiosidad.
    Leyendo lo que explicas en tu diario no he podido dejar de llorar. Soy una persona de 62 años sin familia, a la que le gusta viajar y conocer mundo y personas. Tengo amigos médicos y enfermeras que me cuentan cosas, pero que solo he comprendido leyéndote.
    Gracias por estar ahí en primera línea y cuídate mucho.Seguire leyéndote con tu permiso
    Un besazo muy fuerte.
    Dolors

  7. Hola Cristina. Te he visto en A3 y me he tirado a tu blog. Soy madre de intensivista, orgullosa de él desde siempre y ahora como nunca de todos vosotros. Sois nuestros héroes, los de todos, con esa especialidad tan rara que hasta ahora había que explicar. Por vuestra dedicación, generosidad, entrega, humanidad, por las vidas que sacáis adelante, por vuestra entereza, porque enmedio de esta catástrofe nos transmitís serenidad y la única seguridad entre la incertidumbre y la desconfianza. Por todo, por tanto, GRACIAS!! Y el beso más grande.

  8. Que sepas que esto ha sido traducido y que hay un círculo de mujeres (cristianas, judías, musulmanes, hindúes, budistas y toda la gama) esparcido por todo el mundo mandándote cariño y energía.
    Soy la traductora y, a decir verdad, tampoco lo esperaba.
    (Desde la lista de «Women, Earth and Vital Encounter»)

    1. Muchas gracias, porque no me da tiempo a más. Me das el empujón que neesito para seguir escribiendo.

  9. Cristina tú qué formas parte del sistema sanitario español. Quiero daros las GRACIAS a ti y a todos los hombres y mujeres ( médicos, enfermeros, auxiliares, servicios administrativos y de limpieza ) que con vuestra profesionalidad, sacrificio, entrega y generosidad sin límites estáis ayudando a combatir esta pandemia. Con vuestra labor os estáis CORONANDO en lo más alto del podio de la sociedad. Cristina GRACIAS, GRACIAS. ❤️

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