MIÉRCOLES 1 DE ABRIL. NEVER SAY NEVER

Suena la alarma de mi despertador, mi cuerpo duerme plácidamente pero mi mente no lo sé, desconozco los viajes que realiza cada noche desde que todo esto empezó. Está aún oscuro y progresivamente voy tomando de nuevo conciencia de esta nueva realidad. Bajo las escaleras, el silencio me apremia, me espera. Saco a mis mascotas que me miran preguntándose porque no vamos a correr como antes hacíamos; miro a la montaña y suspiro y pienso tan cerca y tan lejos. Para los que corremos en la montaña no hay nada más agradecido que entrenar durante el crepúsculo matutino sintiendo como ese aire puro te va oxigenando los alvéolos, o que la humedad del aire que se va condensando en agua te va acariciando la piel; a veces, ha coincidido que al llegar a la cima, he podido ver el amanecer. Cuando lo he hecho durante estos últimos 9 años, siempre lo he hecho acompañada de mi perro de agua, de mi perro fiel. En otras ocasiones, he ido también con mi amigo Alejandro, gran persona y compañero. Como te echo de menos en estos momentos, y sé que tú también. 

Mientras mis hijas duermen plácidamente, me despido de ellas con solo mirarlas, recibo la señora que está con ellas y me dirijo a mi rutina, a mi hospital. No sé qué día de la semana es, lo único que sé es que hay que trabajar. De nuevo, repito la misma ceremonia: bolsa de plástico,mascarilla y carnet de médico a mano. Aparco y entro en mi unidad, saludo a todos de forma amable y enérgica, me siento positiva presiento que algo bueno va a pasar. Durante la sesión, observo a mis compañeros, a mis bravos compañeros, si de algo puedo alardear es de que ya no nos aflige el miedo, nos hemos habituado a hablar con mascarillas y a guardar las distancias, nos organizamos con la enfermería de forma coordinada para realizar la maniobra de supino-prono, una maniobra que requiere de colaboración y valentía. Es este procedimiento que parece inofensivo se puede salir el tubo por descuido y tener un problema el paciente y sobretodo tú. Me esperan para hacer el prono a mi paciente, me visto con sumo cuidado, me dirijo a mi paciente y a mi equipo y aprecio que ya nadie se queja, todos trabajamos como si fuéramos uno. Antes de la era COVID, era habitual que alguno de nosotros nos quejamos por algún motivo circunstancial, ahora no. Este COVID ha hecho que demos la mejor versión de nosotros, espero que luego lo recordéis porque me temo que después de esto vamos a derrumbarnos un montón. Durante el trabajo de la mañana, prácticamente no salimos del módulo para no tener que quitarnos los trajes ya que ahí es donde está el mayor riesgo de infestación y todos queremos estar hasta el final de la batalla, ese ansiado final. Me avisa mi compañera con la mirada, me levanto y me voy tras ella, me propone un momento mágico para todos nosotros, un reto para la humanidad. Se acerca a la paciente y con voz suave le explica que la vamos a extubar, que no se preocupe, que todo va a salir bien, le coge de la mano, la paciente asiente y la enfermera por el otro lado, retira el tubo de su frágil cuerpo. Ese instante, queda grabado en la retina de todos nosotros gracias al tesón y el buen hacer que a veces tiene su recompensa. Al momento, nos ponemos a aplaudir, más y más fuerte e incluso algún vitoreo de algún médico/enfermero resuena a lo lejos. Cuando vemos que la extubación ha sido segura y la paciente se encuentra estable, proseguimos con nuestro trabajo. Al rato, percibimos nuevos aplausos y a la media hora otros más. Miro el reloj, es la hora de la información telefónica y contemplo como hay algunos de mis compañeros que desaparecen de mi vista para buscar privacidad, se refugian en consultas, despachos buscando la máxima intimidad para poder comunicar. Noto en mi información de que los roles han cambiado, que las familias nos apoyan, nos respetan, incluso cuando damos malas noticias, no se quejan. Me percato de que son conscientes más que nunca de que hemos hecho todo lo que hemos podido aunque echo de menos contemplar sus caras, sus rostros o sus gestos para percibir rápidamente su ansiedad o tranquilidad. Terminamos la mañana contándonos de nuevo cada uno de nuestros pacientes, sus avances o retrocesos. Hoy hemos extubado a tres pacientes, hoy merece la pena gritarlo al mundo entero. 

4 pensamientos sobre “MIÉRCOLES 1 DE ABRIL. NEVER SAY NEVER”

  1. Os admiro desde siempre, pero ahora aún más. Gracias de todo corazón por vuestra entrega.
    Yo me quedo en casa, por mi y por todos los que estáis en primera línea dándolo todo.
    Los grandes héroes no están en los terrenos de juego, ni en las pasarelas, ni cosas por estilo, como algunos creían. Los héroes estàis en los hospitales, en las calles patrullando y ayudando a la población, en las carreteras transportando mercancias, en fin, en todos los que estáis expuestos trabajando por nosotros.
    Miles de gracias a ti y todos los verdaderos héroes.

  2. Bravo, bravo, bravo!!!! Sólo espero que cuando pase esto no olvidemos lo que han hecho posible nuestros sanitarios. Sanitarios e investigadores, eso es lo debería incentivar el gobierno. Todos mis respetos. Y todo mi amor

  3. Qué alegría saber que hay gente como tú, tan luchadora, positiva, empática y enérgica, con un equipo tan profesional y humano!!!!

    Tuve la suerte de conocerte hace un año, cuando le cambiaste el marcapasos a mi madre, y después de reconocerte hace unos días en Canalsur, no dejo de agradecer internamente que existes, que estás dando todo lo mejor de ti y que los demás sentimos que nuestra admirada héroe es de carne y hueso. Gracias a tu intervención y a la labor de Fundación Ochotumbao, muchos andaluces hemos encontrado la forma de poner nuestro granito de arena para que no os falten los protectores. Ojalá todo esto pase pronto….

    También aprovecho este comentario para desearte de todo corazón lo mejor del mundo como médico y como ser humano, tanto en el nombre de mi madre como en el mío propio, no sólo ahora, sino también para cuando todo esto se acabe, pues te lo mereces. No cambies!!!

    Y, como montañera que soy, estoy convencida de que la Naturaleza, bondadosa, generosa e inmensa, te espera siempre con los brazos abiertos y, cuando llegue el momento, te recompensará con un gran abrazo por tanto esfuerzo y constancia…

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