DOMINGO 12 DE ABRIL

Llevo varios días recluida en mi hogar, en mi refugio, recargándome de paz y energía.Por fin empiezo a descansar mejor, pero me sigo levantando muy temprano para tomar una taza de café y aclarar mis ideas. Embelesada con las noticias de la mañana, hay una que llama mi atención y me hace sentir dolor en lo más profundo de mi ser. Habiendo concluido casi un mes ya de confinamiento y escuchando infinidad de estratagemas del gobierno, me sorprende la del Ministerio de Sanidad sobre los aspectos éticos en situaciones de pandemia, estableciendo un nuevo marco de error al decir la “absoluta proscripción” de excluir ingreso en las UCI a pacientes infectados del coronavirus “por criterios de edad“, ya que para el gobierno es una “discriminación” el no ingreso de estos pacientesy fija que la exclusión del acceso a determinados recursos asistenciales o a determinados tratamiento resulta discriminatorio a los fundamentos de nuestro Estado de derecho. ¿Perdón?, ¿Hay alguien ahí?, ¿Algún político o gestor ha visitado alguna UCI de nuestro país en estas horribles semanas? Yo, Cristina Salazar, os invito a venir a mi hospital, a mi unidad, donde os donaré mi traje de “superheroína” y entraré yo sin él con tal de acompañaros y de mostraros la verdad. A lo mejor es que aún no la habéis visto y aún seguís teniendo una venda en los ojos que os impide ver con claridad. 

¿Cómo sois capaces de decir esto, tras semanas intensas de trabajo, sin descanso, sin aliento, con agotamiento físico y fatiga mental, y decidiendo dejar morir a unos para permitir vivir a otros?, ¿Cómo creéis que nos sentimos los intensivistas cuando dicen ustedes que, como las UCI están ya “menos descongestionadas”, la edad no es factor limitante porque es un derecho constitucional?Me invade rápidamente sentimientos fundamentales sobre la verdadera vocación que fue la elección de estudiar Medicina, sobre la gratificación personal por la entrega diaria a nuestros semejantes para alargar sus vidas o mejorar cuando les llegue su muerte.Miren ustedes, la medicina no se rige por los derechos constitucionales de un país, porque es más universal que una nación. Se rige por la bioética que es el principio de la autonomía, beneficencia, no maleficencia y justicia.Por nuestra parte, los intensivistas de este país desde el primer minuto que estalló esta pandemia fuimos los “escogidos”, los “elegidos” para ser los “dioses” de esta guerra y no nos ha “abrumado”, hemos respondido con creces a las necesidades que han surgido para restaurar la poca vida que queda e intentar normalizar la historia de nuestra humanidad. Siempre nuestro código deontológico profesional nos obliga a prestar la mejor ayuda médica posible a los enfermos, pero vivimos una situación excepcional y, a pesar de todo este caos, nuestras normas de biótica siguen en vigor. Espero que comprendan que el no ingreso en UCI se mantiene en equilibrio entre no hacer el mal para poder hacer el bien. Estos dos principios nos recuerdan que debemos evaluar siempre la seguridad y la eficacia de cualquier tratamiento antes de empezarlo en cualquier paciente/individuo/humano o usuario de la sanidad. El ingreso en UCI es porque los beneficios deben superar al riesgo. Ante todo, cualquier tratamiento tiene que ser seguro y útil. Y ahí entra el tercer principio, el principio de la autonomía, que nos obliga a respetar la libertad de la decisión de la persona en cuestión, y que para mí siempre ha sido el más importante, el del respeto mutuo. Por eso, les rogaríamos que nos respetaran de una vez y que, aunque pese, por encima de cualquier artículo constitucional, debe primar la bioética, principio y motor de la medicina, en el pasado (antes de la Pandemia), presente y futuro. 

Y a pesar de la desazón que me invade cuando escucho o veo estas noticias, sigo esperanzada junto a mis compañeros sanitarios, fuerzas armadas, empresarios o trabajadores que como yo hacemos un servicio imprescindible para la comunidad, porque queremos que esto acabe cuanto antes. Así que me levanto, me despido de mi familia y conduzco hacia mi hospital donde permanecerá de guardia las próximas 24 horas aislada de mi familia para dar la mejor versión de mí al igual que el resto de mis compañeros. 

Y mientras conduzco, escucho las noticias de que hoy superamos los 17.000 muertos diagnosticados por Coronavirus y me echo a temblar.Uno de los males de esta sociedad es desviar la mirada, la maldita anhedonia social. La sociedad debe concienciarse, no solo distraerse en “matar” el tiempo en casa haciendo bizcochos o postres caseros, sino pensar como adultos, contribuir a que esta sociedad se enfrente con madurez a la creación de una nueva sociedad. Y ahora más que nunca debemos echar manos del civismo. La ciudadanía no se enseña en los colegios como creen los políticos, la ciudadanía se enseña cada día con buenas actuaciones como la que venimos haciendo los sanitarios y muchos más colectivos que trabajamos desde hace tiempo sin descanso, además de todos los que colaboran quedándose en casa. Por eso, hechos como los ocurridos el pasado fin de semana en Villanueva de los Castillejos, donde un grupo de vecinos quiso celebrar una romería, son inadmisibles. Por eso, y por primera vez en mi vida, si soy testimonio de una actitud no cívica como esta, no dudaré en denunciar y todos deberíamos actuar así, porque ahora tenemos muy poco que perder y mucho que ganar. Aparco el coche sabiendo que hoy me toca trabajar. 

3 pensamientos sobre “DOMINGO 12 DE ABRIL”

  1. Toda la razón!!! Toda mi admiración!!! Todo mi respeto!!! Continúa llenándonos de realidad, GRACIASSSS !!!

  2. Encantada Cristina Salazar, tu exposicion de la realidad es magnifica, y si es verdad, como una sociedad que vive en el siglo XXI, con una tecnologia avanzadisima, que sabiendo(o eso es lo que yo creia) que estamos en alerta maxima de riesgo de muerte..solo piense en divertirse…una romeria no nos va a quitar ni curar de la pandemia que vivimos…Por Dios a partir de hoy denunciare todas las noticias que estan dañando la salud de la poblacion..o es incultura o es irresponsabilidad..no lo se pero me da coraje ver tan poca empatia hacia los demas..gracias por tus palabras seguire tu consejo..y sobretodo gracias por vuestro sacrificio de todos los que esteis a nuestro servicio muchisimas gracias.Un abrazo

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